Comunidades participantes
Proyecto BBI
Ejido La Noria y Minindaca
Área de Conservación Comunitaria "Manglares de La Noria"
Ejido La Soledad
Área de Conservación Comunitaria "La Redonda"
Ejido La Unión
Área de Conservación Comunitaria "Cerro de La Corona de La Unión"
Ejido Ocotlán de Júarez
Área de Conservación Comunitaria "Corral de Piedra"


Comunidad San Andrés Huaxpaltepec
Área de Conservación Comunitaria "Yuku-Tityi Piedra del Señor"


Ejido San José de Las Flores
Área de Conservación Comunitaria "Rincón del Baño"


Ejido San Luis Yucutaco
Área de Conservación Comunitaria "Cerro de La Corona"
Ejido Sta. Catarina Mechoacán
Área de Conservación Comunitaria "Cerro del Corozal"
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Ejido Santa Cruz Flores Magón
Área de Conservación Comunitaria "El Campamento"
Ejido La Noria y Minindaca
Área de Conservación Comunitaria Manglares de La Noria




El Área de Conservación Manglares de La Noria, situada entre el Ejido de La Noria y Minindaca (Municipio de Santiago Pinotepa Nacional, Oaxaca), es un mosaico ecológico único donde convergen dunas costeras, manglares y selva baja caducifolia. Este ecosistema es el hábitat del cocodrilo americano y sirve como un refugio para especies de aves migratorias que encuentran aquí un sitio de descanso y alimentación. La riqueza natural de este rincón oaxaqueño lo convierte en un punto clave para la observación de vida silvestre y la conexión con la naturaleza.
Más allá de su valor biológico, esta región resguarda una tradición milenaria: la producción de sal artesanal. Esta actividad sustentable ha definido la identidad de las comunidades locales por generaciones. Sin embargo, el equilibrio de este paisaje es frágil; a pesar de su belleza, la zona enfrenta la grave amenaza de la tala inmoderada. Proteger estos manglares no es solo una cuestión ambiental, sino también la salvaguarda del sustento y la cultura de las familias que dependen de la salud de este ecosistema.


La historia de conservación en La Noria y Minindaca es de origen reciente, nacida de la urgencia por la deforestación de sus manglares. Hoy, los esfuerzos locales se centran en transformar la relación con el entorno, promoviendo un modelo de vigilancia y aprovechamiento responsable. Al apoyar este proyecto, te conviertes en parte del movimiento que busca asegurar que los manglares sigan siendo, por mucho tiempo más, el escudo protector de la zona costera y el santuario de su biodiversidad.
Gracias al impulso de la iniciativa Biobridge, la comunidad de La Noria ha consolidado un avance histórico con la creación de su Comité de Conservación Comunitaria. Tras un proceso de capacitación técnica y organizativa, este grupo de habitantes ha transformado la lucha contra la tala inmoderada en una estructura sólida de gobernanza ambiental. Con esta base, La Noria y Minindaca hoy lideran con autonomía la protección de su biodiversidad y aseguran un futuro sustentable para sus manglares.


El Área de Conservación Manglares de La Noria, situada entre el Ejido de La Noria y Minindaca (Municipio de Santiago Pinotepa Nacional, Oaxaca), es un mosaico ecológico único donde convergen dunas costeras, manglares y selva baja caducifolia. Este ecosistema es el hábitat del cocodrilo americano y sirve como un refugio para especies de aves migratorias que encuentran aquí un sitio de descanso y alimentación. La riqueza natural de este rincón oaxaqueño lo convierte en un punto clave para la observación de vida silvestre y la conexión con la naturaleza.
Ejido La Soledad
Área de Conservación Comunitaria La Redonda


El Área de Conservación "La Soledad", ubicada en San Juan Colorado, Oaxaca, constituye un bastión de selva mediana subcaducifolia con comunidades de corozales. Se ubica en el parteaguas norte de la cuenca del Río de la Arena, funcionando como un regulador hídrico vital para la región. Este territorio es el refugio de fauna emblemática que incluye felinos como el tigrillo y el yaguarundi, además de poblaciones de jabalíes, cuya presencia es un indicador de la salud del ecosistema que la comunidad se ha esforzado en preservar.
La historia de protección en La Soledad no es reciente; desde el año 2003, el ejido ha consolidado su vocación conservacionista a través de esquemas de Pago por Servicios Ambientales. Aunque existe una organización ejidal robusta, el área enfrenta desafíos persistentes como la cacería furtiva, una problemática que amenaza el equilibrio de las especies. Por ello, fortalecer la vigilancia y la conciencia colectiva se ha vuelto la prioridad para asegurar que la selva siga siendo un espacio seguro para la biodiversidad que la habita.
Más allá de su riqueza natural, el área resguarda un tesoro arqueológico de incalculable valor: La Redonda. Se trata de una monumental piedra grabada con jeroglíficos ancestrales que, hasta la fecha, carecen de un estudio formal, pero que representan el corazón de la identidad local. Este componente biocultural dota al área de una mística única, vinculando el pasado prehispánico con el presente ambiental, y recordándonos que proteger la selva es también proteger la memoria histórica de San Juan Colorado.
La intervención del proyecto Biobridge (BBI) en La Soledad ha marcado un punto de inflexión satisfactorio, logrando despertar el interés de los jóvenes en la protección de su territorio. Gracias a esta sinergia entre conocimiento técnico y voluntad comunitaria, La Soledad se encamina a erradicar las amenazas externas y a consolidar un modelo de gobernanza ejemplar.


Ejido La Unión
Área de Conservación Comunitaria Cerro de La Corona de La Unión


El Área de Conservación "Cerro de La Corona de La Unión", en el municipio de San Agustín Chayuco, es un escenario natural privilegiado donde la altitud define la biodiversidad. Con un territorio que oscila entre los 600 y los 1400 metros sobre el nivel del mar, esta zona resguarda una transición ecológica fascinante: desde densas selvas medianas en las partes bajas hasta místicos bosques mesófilos de montaña en sus cumbres, creando un refugio vital para la flora y fauna de la región costera de Oaxaca.
Gracias al excelente estado de conservación de sus montes, La Unión sigue siendo el hogar de especies emblemáticas que han desaparecido de otros territorios. En sus bosques todavía es posible encontrar al faisán y al colorido tucán pico real, junto a una impresionante variedad de rapaces que incluyen diversas especies de halcones y águilas. La presencia de estos depredadores y aves especialistas confirma la integridad y salud de este ecosistema único.
La fuerza de La Unión reside en su gente. Su estructura de gobernanza comunitaria es un ejemplo a seguir, donde las acciones locales de protección se cumplen rigurosamente para garantizar la permanencia del bosque. Este compromiso ha sido respaldado y fortalecido mediante el esquema de Pago por Servicios Ambientales, un incentivo que reconoce el esfuerzo de la comunidad por mantener los procesos ecológicos y el agua que emana de sus montañas.
La zona de conservación de La Unión representa hoy una de las mayores oportunidades para la conservación en la región. En este territorio coinciden de manera excepcional el interés genuino y la acción coordinada para proteger los recursos naturales. Al ser un espacio donde la voluntad comunitaria y la riqueza biológica se alinean, La Unión se perfila como un modelo de éxito para la resiliencia ambiental y el manejo sustentable del patrimonio regional en la CRA.
Ejido Ocotlán de Juárez
Área de Conservación Comunitaria Corral de Piedra


El Área de Conservación Corral de Piedra en Ocotlán de Juárez,Tetepec, Oaxaca ocupa una posición estratégica en la región. Al limitar con la Cuenca del Río de la Arena (CRA) y extender sus bosques hacia la Cuenca del Río Verde, este territorio funciona como una esponja natural. Sus densas coberturas forestales son responsables de la recarga hídrica que abastece a ambas cuencas, asegurando el flujo de agua para las comunidades y los ecosistemas río abajo.
Reconocido como uno de los ejidos más biodiversos de la región, Ocotlán abarca un asombroso gradiente ecológico que va desde las cálidas selvas secas hasta los húmedos y neblinosos bosques mesófilos de montaña. En este refugio habita la majestuosa coa de collar, una especie protegida en México que simboliza la salud de estos bosques. La riqueza natural se entrelaza con la cultura local a través de recursos bioculturales únicos, como la chinche de bosque, un insecto que es un alimento tradicional altamente preciado por la comunidad.
El compromiso de Ocotlán con su entorno no es reciente; el ejido ha mantenido esfuerzos de conservación continuos con el respaldo de la CONAFOR a través de diversos programas institucionales. Actualmente, la comunidad se encuentra en una etapa clave de fortalecimiento al estar actualizando su Ordenamiento Territorial Comunitario. Este proceso busca blindar sus zonas de reserva y establecer reglas claras para el uso sustentable del suelo, demostrando que la organización social es la mejor defensa contra el deterioro ambiental.
Dentro de este vasto territorio destaca la zona de conservación conocida como Corral de Piedra, identificada como una de las oportunidades más prometedoras para la conservación a escala regional. Este sitio no solo resguarda ecosistemas prístinos, sino que representa la síntesis de la visión comunitaria de Ocotlán: proteger el patrimonio natural para las futuras generaciones.
Comunidad San Andrés Huaxpaltepec
Área de Conservación Comuitaria Yuku-Tityi Piedra del Señor




El Área de Conservación Yuku Tityi - Piedra del Señor, en San Andrés Huaxpaltepec, es mucho más que un refugio ecológico; es un bastión de la cosmogonía mixteca que ha perdurado por siglos. Considerado uno de los sitios sagrados más importantes de Oaxaca, este territorio ha sido custodiado ancestralmente para proteger la Piedra del Señor. En este lugar místico, la tradición permanece viva a través de rituales de pedimento de lluvia dirigidos a Savi, la deidad del agua y guardián del cerro, vinculando indisolublemente la fe comunitaria con la preservación del entorno natural.
A pesar de su relevancia cultural y de haber sido delimitada como reserva ecológica desde 2009 bajo el programa FANAR, la zona enfrenta amenazas críticas. El avance de la frontera agrícola y la ganadería excesiva han comenzado a erosionar los límites de este santuario. Estos factores, sumados a la presión sobre los recursos, ponen en riesgo no solo la biodiversidad de la selva que rodea a la Piedra del Señor, sino también la integridad de un paisaje biocultural que es herencia de los antiguos mixtecos.


Una de las mayores fortalezas de Yuku Tityi es su gobernanza compartida. En este territorio convergen diversos actores locales, incluyendo a las autoridades tradicionales, cuya sabiduría ancestral es la clave para el rescate del sitio. Esta estructura organizativa permite que las decisiones de conservación no sean solo administrativas, sino que nazcan del respeto profundo a la tierra. La unión de estos liderazgos representa la esperanza más sólida para revertir el deterioro y restaurar la armonía en este espacio sagrado.
Hoy en día, a través del proyecto BioBridge, se está impulsando una nueva etapa de protección para este importante refugio de árboles y vida silvestre. Los esfuerzos actuales se centran en fortalecer la vigilancia comunitaria para combatir problemáticas urgentes como la acumulación de basura y la prevención de incendios forestales. Con esta alianza, San Andrés Huaxpaltepec reafirma su compromiso de proteger la Piedra del Señor, asegurando que el hogar de Savi siga siendo un símbolo de resistencia y vida para las futuras generaciones.


Ejido San José de Las Flores
Área de Conservación Comunitaria Rincón del Baño




El Ejido de San José de las Flores, en el municipio de Santiago Jamiltepec, se ha consolidado como un modelo a seguir en el manejo de recursos naturales en la región de la costa y la CRA. A diferencia de otras comunidades, San José de las Flores ha demostrado una capacidad excepcional para gestionar y mantener apoyos de diversas fuentes nacionales e internacionales, destinándolos directamente a la protección de su patrimonio. Este compromiso histórico no solo preserva el paisaje, sino que también posiciona al ejido como un actor estratégico en la red de conservación regional.
La riqueza forestal de San José de las Flores es asombrosa: más del 80% de su superficie territorial permanece cubierta por bosques conservados. Aunque el sitio conocido como "Rincón del Baño" es emblemático, la reserva comunitaria se extiende por vastas áreas de vegetación primaria que funcionan como un refugio crítico para la fauna. En estos ecosistemas coexisten especies majestuosas como el venado cola blanca, el faisán, el tigrillo y el puma, cuya presencia es testimonio de un hábitat saludable y escasamente perturbado.
La visión de la comunidad va más allá de la vigilancia; San José de las Flores apuesta por la restauración activa a través de su vivero regional de plantas tropicales. Este centro de producción es uno de los pocos en la zona dedicados al cultivo de especies nativas, sirviendo como motor para la reforestación no solo del ejido, sino de las comunidades vecinas. Esta infraestructura verde asegura que la biodiversidad local tenga una base sólida para regenerarse y enfrentar los desafíos del cambio climático.
Dada su trayectoria y la disciplina de sus habitantes, San José de las Flores tiene la oportunidad histórica de elevar su estatus de protección hacia esquemas legales más robustos, como las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC). La solidez de su organización interna y el respeto por sus acuerdos ejidales son la base perfecta para transitar hacia esta certificación formal. Este paso no solo blindaría su territorio ante amenazas externas, sino que abriría nuevas puertas para el ecoturismo y la investigación científica.


Ejido San Luis Yucutaco
Área de Conservación Comunitaria Cerro de La Corona




El Área de Conservación Comunitaria “Cerro de La Corona”, en San Luis Yucutaco, municipio de San Agustín Chayuco, es un pilar fundamental para el equilibrio ecológico regional. Su territorio alberga ecotonos que van desde selvas medianas subcaducifolias hasta bosques mesófilos en las zonas altas. El Cerro de La Corona es un rasgo geográfico que se ubica dentro del sistema de montañas de interior en la cuenca que funciona como una zona crítica de recarga hídrica que alimenta el sistema de escorrentías del Río de La Arena.
La conservación en San Luis Yucutaco es una tradición fortalecida por el compromiso de sus habitantes. La comunidad ha integrado con éxito la protección del entorno con actividades productivas sostenibles, destacando el cultivo orgánico de café bajo sombra. Con el respaldo de la Coordinadora Estatal de Productores de Café de Oaxaca (CEPCO) y la experiencia en programas de Pago por Servicios Ambientales de la CONAFOR, los comuneros han implementado sistemas agroforestales que permiten "conservar produciendo". Este modelo asegura la salud de los suelos y la biodiversidad mientras fortalece la economía local.
El Cerro de La Corona es un santuario para la fauna silvestre, ya que alberga especies amenazadas y de gran valor ecológico como el faisán, el tigrillo, el yaguarundi, el puma, el tucán pico real y el oso hormiguero. Además de su relevancia biológica, el área resguarda recursos de importancia biocultural, como la chinche de monte, que es un alimento tradicional de la región. El área representa un hábitat bien conservado, esencial para la supervivencia de las poblaciones de animales silvestres en la Costa de Oaxaca.
Gracias a una gobernanza fortalecida y a la sólida experiencia de sus integrantes en temas ambientales, San Luis Yucutaco posee condiciones excepcionales para la conservación a largo plazo. Existe un consenso comunitario y acuerdos sólidos para proteger sus bosques, impulsados por el interés genuino de las nuevas generaciones. Recientemente, el proyecto BioBridge Initiative (BBI) ha sido clave para realzar la importancia estratégica del Cerro de La Corona, posicionándolo como un referente de manejo comunitario que equilibra la sabiduría ancestral con la gestión técnica del territorio.
Ejido Santa Catarina Mechoacán
Área de Conservación Comunitaria Cerro del Corozal


El Área de Conservación Comunitaria “Cerro del Corozal”, ubicada en el ejido de Santa Catarina Mechoacán, resguarda un patrimonio natural invaluable en la región de la Costa de Oaxaca. Aunque su territorio abarca principalmente selva baja caducifolia, su rasgo más distintivo es la presencia de densos manchones de palma de corozo (Attalea cohune), una especie protegida en México. Esta singularidad convierte al cerro en un refugio ecológico único; sin embargo, la permanencia de este ecosistema se ve amenazada por incendios recurrentes y el avance de la frontera agropecuaria, lo que hace de su conservación una prioridad urgente.
Más allá de su valor biológico, el Cerro del Corozal es un pilar espiritual para el pueblo mixteco. Según la cosmovisión local, este es el "cerro hermano" de Yuku Tityi (“Piedra del Señor”), formando un eje sagrado donde las comunidades realizan rituales ancestrales para el pedimento de lluvia y la abundancia de las cosechas. A pesar del profundo respeto que la comunidad profesa hacia el sitio, existe la necesidad de fortalecer acciones de manejo para garantizar que la riqueza biológica del área se mantenga en armonía con sus funciones como espacio ceremonial y sagrado.




La biodiversidad que habita en las laderas del Cerro del Corozal es de suma importancia para la región. El área es el hábitat de especies de flora en riesgo, como el Gyrocarpus mocinoi, y funciona como un corredor vital para aves rapaces, entre las que destacan el halcón y la aguililla de Swainson. La protección de este cerro no solo asegura la supervivencia de estas especies, sino que preserva la integridad de un paisaje que ha sostenido la vida silvestre y la identidad cultural de Santa Catarina Mechoacán por generaciones.
El proyecto BioBridge Initiative (BBI) ha representado un acercamiento formal y estratégico para impulsar acciones de conservación en el Cerro del Corozal. A través de esta colaboración, se busca formalizar la protección del área para detener la pérdida de su superficie forestal y asegurar que el sitio continúe siendo un espacio funcional para los fines sagrados de la comunidad. Al integrar el conocimiento técnico con la gobernanza tradicional, el proyecto BBI fortalece la resiliencia de este ecosistema único, garantizando que el "hermano" de la Piedra del Señor siga siendo un faro de biodiversidad y cultura.


Ejido Santa Cruz Flores Magón
Área de Conservación El Campamento


El Área de Conservación Comunitaria “El Campamento”, situada en el Ejido de Santa Cruz Flores Magón constituye un macizo forestal de importancia estratégica para la Costa de Oaxaca. Su territorio presenta una asombrosa diversidad de ecosistemas, transitando desde selvas medianas subperennifolias y bosques mesófilos hasta zonas de pino-encino en las partes más altas. Este ecosistema se conecta con los bosques de Ocotlán de Juárez formando un corredor biológico que funciona como una zona de recarga hídrica vital para el mantenimiento de las cuencas locales.
El nombre de "El Campamento" evoca un pasado profundo, habiendo servido como refugio estratégico durante la época de la Revolución Mexicana. Hoy, esa historia se funde con el compromiso ambiental de los comuneros, quienes han decidido seguir cuidando sus bosques. Entre sus tesoros botánicos más preciados se encuentra una vasta variedad de orquídeas y poblaciones de cícadas (conocidas localmente como "maizón"), plantas milenarias que se encuentran actualmente en peligro de extinción y que encuentran en esta área el resguardo necesario para su supervivencia.
La integridad del hábitat en “El Campamento” permite la coexistencia de especies emblemáticas y amenazadas que son indicadores de un ecosistema saludable. En sus densos bosques se han registrado avistamientos de grandes felinos como el puma, el tigrillo y el yaguarundi, así como de aves exóticas como el faisán y el tucán pico real. Asimismo, es hogar del oso hormiguero, especie que depende de la conservación de estos macizos forestales. La presencia de este conjunto de fauna silvestre reafirma la relevancia del área como uno de los refugios biológicos más importantes de la región.
El éxito de “El Campamento” como área de conservación radica en la solidez de su estructura social. Gracias a una gobernanza comunitaria fortalecida, acuerdos internos vigentes y una amplia experiencia en el manejo de recursos naturales, el ejido ha logrado consolidar una oportunidad real de conservación a largo plazo. El interés genuino de los comuneros por proteger sus bosques no solo asegura la permanencia de su legado histórico, sino que garantiza la prestación de servicios ambientales esenciales para las generaciones venideras de Jamiltepec.
